Crece en él esa ilusión por escuchar
los aires de nuevos tiempos.
Esas ganas de aprender a descubir
qué se siente de verdad,
de respirar libertad.
Esa lucha por vivir, por caminar
funámbulo en una cuerda de sueños,
sin ni siquiera pensar en caerse
y chocar con la dura realidad.

Crece en él esa ilusión por escapar.
Evadirse de esta cruda enfermedad
que es la guerra sin sentido.
Una batalla entre amigos,
entre la vida y la suerte.

Crece el ansia de su muerte,
que sí le mantiene vivo,
que le permite luchar.
Ya ni siente su futuro
porque no tiene presente…
Y por eso se entretiene con soñar
a la vez que va creciendo.