Ato al viento las palabras
que conozco para describirte.
Quizás logre encadenarlas
y con ellas rodear tu corazón.
No lo sé. Pero siento
que abrazarte a mi modo,
tan carnal y literario,
se me hace denso y duro,
peligroso y arriesgado,
como también necesario.
Y por eso así te abrazo.

Pero ello no me basta solamente.

Con el pulso de mis manos
como único instrumento,
creo nubes de cartón
que me sirven de cometas.
Y las lanzo lo más fuerte
que mi mente me permite,
para así perder su rastro
y encontrar rumbo hacia el tuyo.

Y hasta el gélido lamento
que repite cada una de mis penas
se derrite con tu canto.
Desborda ríos de tinta
que anegan mi abecedario.
Y aunque mi razón sea sorda,
es capaz de interpretarte,
y de entender ese idioma
que escribiste en pentagramas,
De escuchar emocionada
la más dulce sensación
que jamás pudo llegarle…
sensación que no termina
porque es canción sin fin.

Y por eso este escrito no se acaba…