~ LUJURIA ~
Siente cómo mis desconocidas manos
se descubren al contacto con tu piel,
pues creyeron ciegamente en encontrarte,
hasta el punto de alabarte sin mesura,
asumiendo poder tocarte como dogma de su fe.
~ GULA ~
Descubre por qué el ansia de mis labios
por encontrar a los tuyos sabe a miel.
Saborea lentamente mi manera de besarte,
hasta el punto de quedarse sin dulzura,
dejando paso a la gula para saciar esta sed.
~ AVARICIA ~
No te oculto mi deseo tan avaro
de robarte tu mirada de laurel,
y dejar que su veneno en cada parte
de mi cuerpo intoxique mi locura.
Debo a tus ojos, ya míos, toda cura de mi ser.

~ PEREZA ~
Y es que creo que la suerte ha encargado
a mi destino una hazaña tan cruel
que interfiere en mi lucha por hallarte:
convertir a mi empeño en atadura.
Y me cuesta desatarme por mi mísmo de esta red.
~ IRA ~
Se clavará en mí cada uno de los dardos
que te lancen, pues tus penas son mi hiel.
Y por eso lucharé por despojarte
del motivo que alimenta tu amargura.
Por tu dicha y tu fortuna, amor mío, mataré.

~ ENVIDIA ~
Tengo celos de lo que envuelve tus pasos,
de tu vida y de tu rutina fiel,
porque ellos sí que pueden observarte
sin que pequen por faltar a la cordura.
Por tenerte entre mis brazos amor mío, lucharé.
~ SOBERBIA ~
Que mis versos no sucumban al ocaso
por creerte que son rimas de oropel,
porque ellos sólo buscan expresarte
que son siete los pecados que de impura
disfrazaron a mi alma por quererte alguna vez.