Mentiría si atrapara con mis manos
la armonía más perfecta
que pudiera contemplarse,
pues no puedo arrebatarte
ni tus ojos, ni esa forma
tan intensa de mirarme.

Robarían si pudieran mis oídos
el sonido más humano
que tu boca desprendiera,
pero no pueden llevarse
ni tus suspiros si quiera,
porque no les pertenecen.

Mas por eso te imagino
y se rompen mis esquemas
cada noche, entre mis sueños.
Pues la vida no merece
ni la pena que yo sufro,
ni la pena que tu sientes
por raptarte mentalmente
del lugar donde resides;
y llevarte de repente
a un lugar desconocido;
y besarte lentamente
hasta ahogar a mis sentidos.