Y de repente todo pasó y todo tan de golpe, como un suspiro, que cuando eras consciente de lo que tenías, empezabas a darte cuenta de cómo se escapaba de tus manos.

Así, me hallé yo, y así se halló mi mente.
Y mi corazón se volvió color magenta,
de repente, porque hirvió a sensaciones.
Y la verdad, apenas logré entenderme.

Mas caí, a la sazón, que ni el cerebro
echa a andar a la gente, ni se piensa con el corazón.
Aunque eso no se entiende cuando estás enamorado.
y miras todo con los ojos de la otra persona.

La verdad, es que emociona recordar
todas las locuras que se hacen por amar.
Quizás sea la acción humana más altruista
que pueda realizar el ser humano.

Por eso no la quiero dejar, ni dejar
de compartir esta experiencia contigo.