Déjame cerrar los ojos
y buscarte en el fondo
de mi imaginación.

Déjame ser sólo yo,
pues no quiero que el antojo
de mi mente por borrarte
se convierta todavía en realidad.

Y quiéreme con gran pasión.
Y si acaso ya te olvidas
de lo que fui para ti,
quédate mi corazón.

Hoy quizás lo necesite más que tú.