Sueña el camino con ser
algo que está siempre vivo,
pues quizás en sus motivos,
quiera verte a ti otra vez.

Y esa luz que nunca cesa,
en lo alto de mi vida,
siempre apunta la salida
hacia un nuevo amanecer.

Por eso yo no te creo,
tantas veces que me dices
que son duras cicatrices
las que quedan del ayer.

El ayer quizás pasó,
arrastrando aquel recuerdo;
y con él esta agonía
de pensar que si te muerdo…
o más bien, si te mordía,
no fue con mi corazón.